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CRÍTICA Nebraska, la gran olvidada por los Oscar 2014

Nebraska nos presenta a Woody Grant (Bruce Dern) un hombre anciano tan castigado por la vida que a veces parece que se va a romper. Un buen día recibe una carta con un premio millonario, pero, al querer cobrarlo, descubre que tiene que desplazarse dos estados más allá desde su lugar de residencia. Como no puede conducir ni nadie le quiere llevar se decide a hacerlo andando, así que cada día se escapa de casa para cumplir su objetivo hasta que lo encuentran de nuevo en la carretera intentando ir a Lincoln donde se supone que según él cobrará la cantidad de un millón de dólares.

Un original guión sobre una historia corriente, nos hace navegar por la vida de un señor experto en desmitificar cualquier cosa que se le ponga por delante (hasta un monumento nacional icónico) y aún así se le coge tanto cariño que no quieres que la película se acabe.

Alexander Payne (Entre copas) nos presenta América decrépita que no le luce el pelo como estamos acostumbrados a ver: vemos el paisaje en blanco y negro y casi siempre nublado, además vemos obesos, marimandonas, alcohólicos, fracasados y un poco de todo, no se trata de la dinámica habitual de las películas típicamente hollywoodienses donde hay mucho guapo y guapa sueltos, cuerpos esculturales, triunfadores, paisajes preciosos y orgullo patriótico, Por el contrario se muestra una decadencia que va cautivando por su naturalidad y, aunque muestre algunas localidades estadounidenses, bien pudieran parecer cualquier pueblo de aquí al lado. En la película Nebraska las cosas pasan sin grandes aspavientos ni triunfos o risas: su ritmo es calmado y tranquilo pero sorprende por su brillante sentido del humor y poquito a poco va cautivando al espectador.

Retrato de familia de Nebraska (¡cuánto realismo!)

Woody Grant es un señor, ya bastante mayor, que se escapa cada dos por tres con intención de llegar a Nebraska. Viendo que ni el sheriff le puede parar en su propósito, su hijo pequeño David (Will Forte) decide llevarle en coche, aunque sólo sea para que se calle y se quede tranquilo.

Acompañamos a los personajes en un viaje que en principio resulta un tanto absurdo, puesto que todos menos el protagonista piensan que lo del premio es un timo. Sin embargo, más adelante y al final de la película nos damos cuenta de lo necesario que fue realizar ese viaje. Aun sabiendo el destino se presentan varias sorpresas que con su dosis de ironía y absurdo harán reír al más serio.

Angela McEwan y Will Forte en Nebraska

En parte el hijo de Woody necesita también ese viaje puesto que está en un momento de su vida en el que se plantea aspectos importantes como el amor, el trabajo, el matrimonio y le asusta parecerse a su padre, se ve reflejado en él porque además se parecen. Desafortunadamente en los momentos en los que intenta buscar respuesta a sus preguntas llega el señor Grant y le suelta cualquier cosa que no es otra que la cruda realidad: es un alcohólico que no se ha planteado esas cosas ni muchas otras importantes y tan solo ha vivido el momento. David Grant está como desencantado porque sigue sin encontrarse a sí mismo pero aún así llega el momento que deja que querer comprender a su padre y tan solo lo acompaña. De esa forma empezará a conocerle mejor y sentirse bien al igual que su padre puesto que la realidad es cruda a veces y no son ningunos héroes pero siempre hay algún motivo o ilusión por la que vivir.

Bruce Dern y June Squibb en Nebraska


Sorprende la malhumorada mujer de Woody interpretada con maestría por June Squibb que a sus estupendos 84 añitos rompe definitivamente con todos los moldes de madre y esposa y nos hace pasar ratos de gran diversión aunque también es un personaje cruel.

Padre e hijo tienen grandes paralelismos y las sobrias interpretaciones de los actores son sobresalientes. Cuando se unen a ellos el otro hermano (Bob Odenkirk) y la madre no desmerecen en nada esa naturalidad de fluye entre ellos y se compenetran mostrando lo que parece ser una familia real en la que la comunicación brilla por su ausencia y surgen malos entendidos que en realidad son la chispa de su microcosmos.

Bruce Dern y Will Forte en Nebraska


Nota: 8

Atentos a: la impresionante fotografía que pone de manifiesto un paisaje que es otro gran protagonista de la película y que en ocasiones se muerta mediante los reflejos y eso es sin duda precioso y más en una película en blanco y negro (lo que no quiere decir que no tenga color). La música es sorprendente por su ritmo y originalidad.

Dos momentos para recordar: hay varios reseñables, pero el momento de gloria de Woody es sublime, así como el instante en el que David redescubre a su padre por medio de la mujer que le amó en su juventud.

Lo mejor: Todo forma parte de la historia pero la escena en la que está Woody con sus hermanos es grandiosa. Los primos de David te harán pasar también un rato divertido.

Lo peor: La decadencia tan bien retratada que devuelve a la realidad a cualquier fantasioso.

Dedicatoria: a las personas mayores que todavía tienen sueños e ilusiones por mucho que se les echen los años encima.

-Alicia Hernández-

CRÍTICA Jack Ryan: operación sombra

Un principio impactante nos prepara para un thriller de acción lleno de sorpresas, pues ¿quién no recuerda dónde estaba cuando sucedió el atentado que las Torres Gemelas de Nueva York? Fue sin duda una atrocidad que cambió el curso de la historia que nos es transmitida a través del protagonista de Jack Ryan: operación sombra: Chris Pine.

Dirigida por Kenneth Branagh y basada en una novela de Tom Clancy vemos cómo Jack se ve atrapado entre dos mundos: el normalizado y tranquilo mundo de Wall Street donde es un analista financiero brillante y el de agente secreto de la CIA. Previamente nos cuentan cómo Jack decide enrolarse en los marines de la armada estadounidense donde conoce a su jefe de la CIA interpretado por Kevin Costner que le ofrece ese trabajo tan difícil que no puede compartir con nadie, ni con su pareja Cathy Muller (Keira Knightley), que conoce en el mismo periodo en que es reclutado por la CIA y que antes de ser su novia, es su doctora de rehabilitación (en prácticas) después de haber sido gravemente herido en Afganistán.

Chris Pine y Kevin Costner en Jack Ryan: operación sombra

Centrándose en su personaje y en las cosas que le van pasando vamos conociendo su realidad y la gran responsabilidad que va adquiriendo al descubrir anomalías financieras de clientes rusos que él sospecha podrían poner en peligro de nuevo a su país pues determinadas actividades económicas podrían ser el germen de nuevos atentados terroristas.

Cuando menos te lo esperas te descubres con los ojos muy abiertos sin poder pestañear sufriendo junto con el protagonista de momentos que nos dejan en vilo pues Jack se ve envuelto en circunstancias en las que peligra su vida y aunque él quiera convencerse a sí mismo de que sólo es un analista es más que eso y tiene que darlo todo para salvarse y salvar todo lo que más le importa.

Chris Pine encarna a un perfecto Jack Ryan

Kenneth Branagh por su parte nos regala un papel que interpreta él mismo, de un malo de los de verdad, de esos que escucha música clásica, que abofetea a sus enfermeros (porque nos insinúan desde el principio que está enfermo) y tiene múltiples debilidades que serán su ruina y que vamos descubriendo poco a poco. Este MALO, malísimo nos es presentado enfocándolo desde detrás como si ni siquiera la cámara se atreviera a mirarle directamente, y aunque luego se desinfla un poco es verdad que impresiona y se disfruta bastante, por cierto su nombre Viktor Cherevin, ¿coincidencia que Branagh haya querido interpretar otro histriónico Víctor, que no distingue el bien del mal, como ya hiciera en su brillante: Frankenstein de Mary Shelley?... No creo.

Kenneth Branagh como Viktor Cheverin en Jack Ryan: operación sombra

A pesar de tener una temática patriótica (estadounidense) y de pecar de cierta ingenuidad algunas veces (por ejemplo aunque el sistema de seguridad de su cliente ruso es ultramoderno, la CIA siempre encuentra la manera de burlarlo) se nota la mano del director que sabe dar sentido a una historia impactante y comprensible. 

Lo bueno de que el peso de la película recaiga sobre el principal protagonista es que pasas a comprender cada cosa que hace y sus motivos para tomar las decisiones que toma aunque a veces no tenga tiempo ni de pestañear. Además es apoyado por la fuerza interpretativa de las personas que le rodean, Keira Knightley brilla con luz propia metiéndose en su personaje y adoptando papeles adicionales que permiten crear esa trama de engaños en la que, casi sin querer, se han visto envueltos.

Chris Pine y Keira Knightley comparten una peligrosa misión

En cierto modo esta historia humaniza a la famosa agencia de inteligencia estadounidense últimamente tan criticada por su exclusividad y secretismo, como curiosidad esta organización es tachada por muchos como colaboradora o cuando menos consentidora de los atentados con los que comienza la propia película, otros muchos piensan que eso es una locura porque precisamente su deber es defender a su país, no ponerlo en peligro. Este vasto mundo del espionaje es muy complejo y aquí nos muestran cómo Jack se ve precisamente rodeado de situaciones muy peligrosas incluso para alguien tan preparado como él.

Nota: 7,5

Te gustará si: te gustan la acción, el espionaje, las maquinaciones, las sorpresas y los detalles.

Dedicatoria: Mención y recuerdo a todos-as aquellos-as que hayan perdido su vida repentina y violentamente de forma injusta por culpa de ideales y/o intereses que escapan a la comprensión.

-Alicia Hernández-

CRÍTICA La ladrona de libros

La ladrona de libros nos narra la historia de Leisel (Sophie Nélisse), una niña de 9 años, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Todo empieza cuando ella junto con su madre y su hermano pequeño se trasladan en un tren, más adelante nos enteramos que el motivo del viaje es entregar a los niños a una familia de acogida de clase media-baja de Alemania. El hermanito pequeño muere en el tren y la madre biológica es detenida después de la entrega de su hija (por lo visto por ser comunista).

Desde el principio vemos cómo uno de los temas principales de la película es la soledad ya que Leisel va perdiendo todo lo que le importa debido a una guerra incomprensible e inminente. En el funeral de su hermano encuentra un libro y además descubre que su padre adoptivo es un hombre cariñoso y paciente, lo que marcará su vida para siempre.

Al principio de llegar a su nuevo hogar se siente tan extraña que está decidida a fugarse, aunque poco a poco va acostumbrándose a sus nuevos padres y haciendo amigos de su edad, su mejor amigo y vecino se llama Rudy (Nico Liersch) y siempre están juntos compartiendo aventuras ya que Rudy desde el primer día tiene debilidad por Leisel, siempre la acompaña e intenta enterarse de todo lo que hace y dónde va. Leisel tiene sus proyectos propios, al llegar a la ciudad no sabía leer, eso le genera problemas en el colegio y como por casualidad se empieza a interesar en la lectura y escritura, su padre adoptivo (Geoffrey Rush) lee con ella cada noche el libro que se encontró en el el funeral de su hermano. Poco a poco empieza a identificar palabras y a conectarlas de modo que es capaz de leerse el libro entero y eso para ella es un gran triunfo.

Liesel comienza a interesarse en la lectura

Entre tanto nos enteramos de que su padre adoptivo, el señor Hubermann había luchado en el frente y un amigo le salvó la vida. Ese amigo le regaló un acordeón que suele tocar de vez en cuando para animar los momentos más difíciles como cuando hay toque de queda y tienen que ir a refugiarse junto a todos los vecinos. A pesar de haber sido soldado, el señor Hubermann es un hombre pacífico y prefiere trabajar como pintor de vez en cuando. La señora Hubermann lava la ropa a varias familias entre otras la familia del alcalde. Mientras intentan salir adelante como buenamente pueden un buen día serán visitados por el hijo del amigo que salvó la vida al señor Hubermann, quien le pide ayuda porque están persiguiendo a su familia por ser judíos. La familia esconde a Max (Ben Schnetzer) en su casa en secreto y ese episodio marcará también la vida de Leisel puesto que comparten el gusto por la lectura y llegan a ser como hermanos.

Rudy, Liesel y la señora Hubermann en el búnker

Por su parte la madre adoptiva de Leisel (Emily Watson) tiene un gran carácter y es una luchadora que sale adelante como puede, en principio siempre es hostil y desconfiada pero descubrimos a lo largo de la película que tiene un gran corazón, sin dejar de ser bastante ruda y estricta puesto que es su símbolo de identidad. El matrimonio forma un tándem envidiable que te parte el corazón.

Basada en la novela de Markus Zusak, el director Brian Percival nos envuelve en una historia cuya originalidad reside en que está narrada por la muerte pero siempre desde el punto de vista de los niños pequeños, sobre todo el de Leisel que a veces se queda perpleja por los acontecimientos, no soporta las injusticias y a su vez tiene que vivir en ese mundo porque es eso o nada. Por ejemplo, aunque no comprende el nazismo sabe que odia a Hitler porque fue quien le arrebató a su madre, tampoco comprende por qué de repente personas inocentes son detenidas sólo por no tener el apellido correcto, ni tampoco comprende la quema de libros prohibidos. En una ocasión contempla el fatídico espectáculo de la quema hasta que no queda nadie en la plaza y se siente atraída a coger uno de los libros chumascados, la mujer del alcalde presencia cómo lo coge y más adelante, gracias a que su madre adoptiva les lavaba la ropa, se hacen compañeras de lectura en la gran biblioteca que poseen ella y su marido, hecho que atrae muchísimo a Liesel.

Liesel rescatando un libro de la quema
Con el tiempo Leisel desarrolla una habilidad especial para contar sus propios cuentos y poder evadirse de todos los conflictos, no duda incluso en compartir sus historias para apaciguar a las personas asustadas por los continuos bombardeos.


Nota: 8

Lo mejor: El punto de vista de los niños y la inocencia que demuestran y la emoción que sentía la niña cuando se hacía con un libro nuevo. La guarida de Leisel: el sitio donde lee y escribe y donde tiene su diccionario de palabras escritas en las paredes. El niño de pelo de color limón (Rudy) es entrañable, tiene varias anécdotas muy significativas. Y las interpretaciones son estupendas, Emily Watson y Geoffrey Rush cautivan con su compenetración su humanidad y sus modos de ser.

Lo peor: En ocasiones explotan demasiado el lado trágico sin necesidad puesto que algunas cosas ya son lo suficientemente tristes.

-Alicia Hernández-

CRÍTICA El hobbit: la desolación de Smaug

Por cortesía de SensaCine, pudimos acudir a la premiere de la película en los cines Kinépolis, ver de cerca a los altísimos Luke Evans y Richard Armitage (increíble que interprete a un enano) y os ofrecemos hoy la crítica completa. En El hobbit: la desolación de Smaug nuestra nueva comitiva se enfrenta a la aventura una vez más, esta vez no cantan canciones y no explotan el lado cómico de los personajes tanto como en la primera parte, quizá porque la cosa se ha puesto demasiado seria...

Los enanos, con Thorin Escudo de Roble (Richard Armitage) al frente tienen que reconquistar su tierra Erebor y enfrentarse a un poderoso y destructivo dragón que les arrebató todo lo que poseían. En esta segunda parte de la precuela de El señor de los anillos, el hobbit Bilbo (Martin Freeman) será el cerebro e ingenio del grupo,:se trata de un personaje repleto tanto de candidez como de lucidez, en ocasiones se enfrenta a peligros que ni entiende pero en cierto modo su valentía (sin fuerza bruta) le hace salir de situaciones dificilísimas.


Es verdad que por llevar el anillo sabe que puede desaparecer y por tanto quizá su arrojo en parte dependa de eso pero, en cualquier caso, este personaje representa brillantemente la personalidad de los hobbits, como Frodo, Sam, Merry, Pippin y en algún momento incluso Smeagol (más tarde transformado en la criatura Gollum), seres por los que Gandalf (Ian McKellen) siempre ha sentido gran admiración.

Bilbo y Thorin Escudo de Roble

Si bien en la primera parte (El hobbit: un viaje inesperado) se echó un poco de menos el protagonismo de los hobbit y su modo de ser, en esta parte Bilbo consigue transmitirlo por sí mismo, es decir, representa una mezcla de "metepatas" con ser ingenioso que descubre la clave cuando todo parece estar perdido y es también en cierto modo incorruptible aunque obviamente se siente atraído por el anillo e incluso miente con tal de seguir poseyéndolo, vemos también cómo se va fraguando su personalidad y se va convirtiendo en un hobbit con más sabiduría cada vez.

En el transcurso de las aventuras se ven envueltos en múltiples riesgos como cohabitar con un cambiapieles (un ser que se transforma en bestia), ser capturados por arañas listas y gigantes, ser atrapados y encarcelados por los elfos del bosque, ser atacados por orcos descomunales, extraviolentos y muy fuertes, tener que esconderse entre montones de pescado crudo... y esto no es nada para cuando llegan al dragón. Los enanos son rudos y fuertes pero no sé cómo salen vivos, de verdad, especialmente al cruzar los rápidos del río dentro de los bidones y, como no, a al ser atacados por la horda de orcos. Las aventuras son rápidas y trepidantes, sólo posibles en un mundo de fantasía. El grupo permanece unido a pesar de la adversidad.

Beorn cuando se transforma en un terrorífico oso

Durante la huida del reino de los elfos, el enano Kili sobrino de Thorin (Aidan Turner) es herido por los orcos con una flecha venenosa y al llegar a Esgaroth está prácticamente agonizando de dolor por tanto él no puede acompañar a Thorin a la montaña para luchar contra el dragón ya que está grave. Su hermano Fili (Dean O'Gorman) decide quedarse a cuidar de Kili: es la primera vez que se separan los enanos desde que emprenden la aventura y se ve que a Thorin le pesa tomar esa decisión.

Bardo el arquero (Luke Evans) representaría el sufrimiento, el valor/temor ante el dragón con el que todos saben que tarde o temprano tendrán que luchar. La historia se repite puesto que ya les pasó a sus antepasados cuyo pueblo quedó devastado por el fuego y destrucción que provocó Smaug.

Luke Evans como Bardo

El dragón Smaug está muy bien hecho, recuerda a un pterosaurio tanto en piel como en posee y su movimiento. Las secuencias en las que el dragón tiene que moverse, darse la vuelta o caminar en un espacio cerrado son muy convincentes, lo malo es que habla mucho rato y es un poco desesperante.

Mientras tanto, en la aldea de los elfos, Tauriel (Evangeline Lilly) y Légolas (Orlando Bloom) han capturado a un orco y cuando están intentando sonsacarle información, el orco les dice que ya no habrá 13 enanos sino 12 porque uno de ellos está a punto de morir, y es precisamente el enano Kili por quien Tauriel siente cierto afecto y con quien comparte una interesante conversación sobre superstición, suerte y la magia del universo, mientras Kili estuvo cautivo. Saber que está en peligro provoca que Tauriel desobedezca las órdenes del rey de los elfos de permanecer en el reino y cerrar sus puertas y huya para intentar salvar la vida del enano, así que volverán a verse más adelante en un intento de Tauriel por salvarle mediante medicina y magia élfica tal como hizo Arwen en El señor de los anillos con Frodo.

Evangeline Lilly como Tauriel

Una cosa está clara y es que aunque los elfos y los enanos no parecen llevarse bien, no dudan en ponerse de acuerdo cuando se trata de pelear contra los malvados orcos. Entre tanto, Bilbo intenta encontrar la piedra del arca que los enanos necesitan pero ésta se encuentra custodiada por el dragón junto con otras múltiples riquezas, en la aventura no pueden evitar que el dragón se enfade e intente volver a desolar el poblado, ¿lo conseguirá? Tendremos que esperar a la tercera parte para saber cómo sigue esta apasionante aventura que no deja indiferente a nadie.

Martin Freeman como Bilbo en la guarida del dragón

Nota: 8/10

Lo mejor:
  • Volver a ver la Tierra Media, con sus paisajes, arquitectura y estatuas, siempre es muy disfrutable.
  • Los momentos mágicos y la mitología propia de Tolkien, cuando los enanos llegan al pueblo de Bardo, y gracias al cual son capaces de traspasar las fronteras, al principio son perseguidos porque forman parte de una profecía pero después todo el mundo confía en que se deshagan del avaro y destructivo dragón al que todo el mundo teme y les despiden como héroes cuando se dirigen a la montaña para luchar con Smaug y arrebatarle el reino.
  • Beom (el cambiapieles) está muy logrado y engloba una dualidad muy curiosa, estremece cuando es criatura pero es comprensivo y cordial cuando es humano.
  • Tauriel cuando habla de las estrellas y la luz, me parece un momento precioso lleno de la mitología y simbología que tanto adoraba Tolkien, siendo un personaje ficticio (no aparece en el libro original) encaja perfectamente llegando a dar un equilibrio a la película y los personajes impresionante por su presencia y forma de actuar: impulsiva y rápida en la batalla pero reflexiva y serena en sus apreciaciones sobre la magia.


Lo peor:
  • Que no se puede evitar acordarse del señor de los anillos.
  • Las arañas que sobrecogen a cualquiera con su habilidad, audacia y enorme tamaño.
  • Se echan de menos vínculos más fuertes entre los múltiples personajes que permitan recordarlos y resalten sus características individuales.
  • La película a pesar de ser larga no explica bien algunas cosas, otras las repite en exceso como la secuencia de Sauron que satura un poco y al final a pesar de durar tres horas te deja con la intriga y con ganas de más.


-Alicia Hernández-

CRÍTICA El padre Manolo

Shock: Estado de profunda depresión nerviosa y circulatoria, sin pérdida de la conciencia, que se produce después de intensas conmociones, principalmente traumatismos graves y operaciones quirúrgicas. También emoción o impresión fuertes.

Hace un par de semanas mi cuerpo se derritió y entré en este estado al enterarme de la noticia de que el gran Manolo Escobar nos había dejado por un cáncer. Y tan humilde como lo he sido siempre cuando escribo quería rendirle un homenaje comentando una de sus muchas películas.

Manolo Escobar fue y será siempre un gran icono de nuestro país y uno de los mejores cantantes masculinos de la copla. "Que viva España", "Mi carro", "El porompompero" o "Viva el vino y las mujeres" son canciones que siempre estarán en nuestra mente y en nuestro interior y que como digo cuando escribo en mi sección “Series de ayer y hoy” nos conducirán a esa infancia dónde tu madre te lo ponía hasta la saciedad recordando y preguntándote cómo pasa el tiempo.


Y es que Manolo Escobar era un hombre modelo tanto en lo personal como en lo profesional. Familia de campesinos emigraron a Barcelona desde su Almería natal donde triunfaría en escenarios de distinta índole. Famoso en el mundo entero este almeriense llevó el sello de sus orígenes en la mayoría de sus canciones con la cabeza bien alta y gritando a todo el mundo lo especial que era la mujer y su país: España.

Manolo Escobar y Ángel de Andrés en la película

Por eso después de unas semanas quería hablar de una de sus películas haciendo una pequeña crítica. La película es del año 1966 y tiene por título: El padre Manolo.

La película nos cuenta la vida que lleva el padre Manolo. Simpático, y amante de hacer el bien es un sacerdote de una parroquia de barrio. Por suerte para el colegio que mantienen él y el padre José, el padre Manolo está dotado de una maravillosa voz sufragando todos los gastos con intervenciones en la tv, radio y grabando discos para conseguir más dinero para atender a los más necesitados.
El padre Manolo cantando de excursión

Un día, yendo de excursión con los niños que asisten al colegio algo sucede en la carretera: un accidente que ha hecho que un coche se haya despeñado por un barranco resultando malherido el conductor y muriendo en los brazos del padre Manolo, no sin antes comunicarle que el accidente no es tal y que ha podido ser objeto de asesinato. El padre Manolo hará lo posible por indagar para descubrir la verdad del asunto.

Para esta película el director Ramón Torrado contó además de con Manolo Escobar con otros actores de la talla de Ángel de Andrés o Laly Soldevilla dando a la película varios momentos de humor que no te puedes perder.

Manolo Escobar y Laly Soldevilla


Canciones como “Madrecita María del Carmen” o “Cuando vayas por el campo” te harán disfrutar y cantar en varios momentos de la película aunque se vea en todo momento que hay una gran desincronización con el audio y el vídeo.

Para mí, la película ha envejecido muy mal sobre todo en la estética. La ropa, los coches, los sitios todo ha cambiado mucho pero en esa época esta película fue una película de culto para los fans de Manolo Escobar y ahora después de tantos años ya casi nadie se acuerda de ella. Aún así la volvería a ver mil veces porque la ternura que nos despierta el padre Manolo es sensacional y como dije una vez… seguro que todavía hay muchos padres Manolos en España.

Manolo Escobar en los últimos tiempos antes de decir adiós

A usted, señor Escobar, don Manolo Escobar, gracias... gracias de corazón por sentirte orgulloso de tu tierra, de tu sitio, de tus orígenes... y gracias por dejarnos todas estas canciones que seguirán perdurando para siempre.

Esté donde esté el padre Manolo, seguro que se oyen aplausos.

- José Andrés López -

ESE OTRO CINE Stoker

Después de degustar un inolvidable argumento como el de Oldboy, quién podría negarse a curiosear una nueva entrega del creador y encontrarse con lo más actual: Stoker (titulada en países hispanohablantes como Lazos perversos). Su director es Park Chan-wook, en su ya decimosegunda obra. Él intentará adentrarnos, una vez más, en mundos desconocidos y extraños comportamientos de la mente humana.

La película, dirigida en 2012, cuenta con un excelente reparto con Mia Wasikowska, Matthew Goode y Nicole Kidman. La fotografía de la mano de Chung-hoon Chung será de exquisito gusto durante toda la película y lo primero que nos llamará la atención haciendo resaltar su originalidad, ornamentando su manera de contar de un excelente proceder.


Cuando se aúnan una muy buena fotografía y se cuidan los pequeños detalles, la propia historia nos irá relatando pequeñas microhistorias en cada momento, haciendo así mucho más rico el contenido.

La primera imagen, con la carretera y las líneas continuas resaltadas, nos hace intuir de primera mano que estamos ante una buena película; la excentricidad en la narrativa nos lo promete y sus intérpretes nos lo aseguran. Lástima que un final sorprendente no exista, hubiera sido la clave para convertir a una buena película en una sobresaliente.

Evelyn, India y Charlie en Stoker

Al cumplir la mayoría de edad, India Stoker (Mia Wasikowska) pierde a su padre en un "accidente de tráfico", quedará así acompañada por su madre Evelyn (Nicole Kidman) y su tío Charlie (Matthew Goode), el cual aparecerá de improviso en sus vidas intentando llenar el vacío que ha dejado su hermano. En contrapunto tendremos a una liberada madre con ganas de vivir y de olvidar a un marido cuya atracción estará únicamente en el recuerdo de su juventud (por eso le atraerá Charlie); y una adolescente muy unida a su padre, forzada a experimentar cambios. Existe una conexión entre India y su tío, ella al principio no lo ve, pero él está convencido de ello. El apellido Stoker parece encerrar algo más que unos lazos de sangre...

Mia Wasikowska y Matthew Goode en la escena del piano de Stoker

Los temas principales de la película
  • La violencia: Aparecerá durante toda la película, bajo una piel que es capaz de mostrar otras cosas. En el caso de India, la violencia terminará con su inocencia apareciendo como parte de su evolución, de su crecimiento, de lo inevitable, desprenderá la cutícula muerta a su paso, como ocurre con el crecimiento de las serpientes. India dirá en una ocasión "a veces tienes que hacer algo malo para tener que evitar hacer algo peor”. India tendrá una extraña fase de crecimiento, distinta a las niñas de su edad. Así podremos verla masturbándose en la ducha después de contemplar un asesinato. Esta violencia irá íntimamente relacionada con el instinto de cazador/depredador que posee.
Los zapatos son una metáfora de la maduración de India en Stoker
  • El erotismo: Tanto de parte de Evelyn (la madre), como de India (la hija), presentarán a este triángulo amoroso con un toque de deseo. En el caso de la madre, que cansada de una vida vacía, al haberse visto distanciada por la relación de su hija y su marido y su reciente muerte; el impulso que le dará Charlie (recordando la juventud de su marido), hará que Nicole Kidman nos muestre su lado sensual y seductor. En el caso de India, su seducción se basa en la conexión que existe entre ella, lo que su tío y ella poseen y el paso de niña a mujer representado por todos los zapatos que él le había regalado.
  • El mal: Presente en algunos miembros de la familia Stoker. La madre no quiere a su hija porque pasaba mucho tiempo cazando con su padre, en una ocasión le pregunta "¿quién eres?". Ella la siente como algo desconocido, que no es parte de ella. El mal estará relacionado con algo de la naturaleza, algo que se posee, con la necesidad de cazar por instinto y disfrutar con ello. 

Nota: 7,9/10

Lo mejor: la fotografía y el surrealismo metafórico a la hora, por ejemplo, de aparecer una araña trepando por las piernas de India.

Lo peor: la falta de sentido en el argumento a la hora de enlazar el presente con el pasado y renquear en el desenlace.

En definitiva, una película que no hay que dejar de conocer y saber paladear. Donde veremos nuevas venganzas de un Park Chan-wook que va evolucionando en su cine...

-Pedro P. Blanco-

CRÍTICA Rush

Mismo objetivo pero dos maneras totalmente diferentes de ver la vida. Rush cuenta una parte de la vida del piloto austriaco de Fórmula 1 Niki Lauda (Daniel Brühl) y su rivalidad con el también piloto británico James Hunt (Chris Hemsworth). No pueden ser más diferentes entre sí aunque luchan por lo mismo: por el título de campeón del mundo.

James Hunt es un loco de la velocidad al que no le importa ponerse al límite cada segundo aunque esté en riesgo su vida, sin embargo Niki Lauda siempre optimiza los recursos, minimiza el riesgo y saca el mayor provecho del coche y de sí mismo, en varias ocasiones le oímos decir que aunque es plenamente consciente del peligro de su profesión, arriesga ese 20% que conlleva la misma, pero ni un 1% más. De hecho el día que lo hace, a sabiendas de la dificultad, sufre un terrible accidente que le quema gran parte del cuerpo y rostro. Con gran fuerza de voluntad intenta salir adelante a pesar de la crudeza de lo acontecido.

Daniel Brühl como Niki Lauda en Rush
La película, a pesar de que a veces llega a resultar estresante, es muy emocionante y deja buen sabor de boca puesto que vemos a un luchador solitario en quien casi nadie cree al principio, que en general no cae bien a la gente pero que se abre camino con ahínco y se ve que, en lo que se empeña, lo pelea y lo consigue. En el caso de James Hunt vemos cómo aprovecha sus capacidades de otra forma, vive cada momento como si fuera el último, derrocha simpatía y le llueven los admiradores, casi siempre está contento y vive al máximo rodeado de gente que le adora.

Chris Hemsworth es James Hunt en Rush
A pesar de su enfrentamiento son capaces de apreciarse el uno al otro a la vez que se enfrentan continuamente, digamos que es como su motivación una especie de "no puedo vivir sin ti pero contigo tampoco".

Cuando Niki Lauda sufre el grave accidente, tres pilotos no dudan en intentar ayudarle para sacarle del coche en el que queda atrapado y que estaba quemándole. Niki a pesar de tener una mente fría y calculadora quedará eternamente agradecido a sus salvadores (rivales minutos antes).

Recreación del accidente de Niki Lauda en Rush
El accidente estuvo a punto de quitarle la vida hasta el punto de que, malhumorado como casi siempre, en su casi-lecho de muerte del hospital, saca fuerzas de no se sabe dónde y manda a freír espárragos al cura que se disponía a darle la extremaunción. Su mujer, interpretada por Alexandra María Lara muestra en cada momento con sus enormes ojos llenos de expresividad el sacrificio vivido por el entorno de los pilotos de las escuderías, la representación del precio de esta profesión tan difícil, llena de altibajos, sinsabores y sobrecogimientos, por una parte la fama y las alegrías y por otra el peligro que está "a la vuelta de la curva".

El director Ron Howard sabe cubrir el ámbito trepidante de la carrera y la velocidad a la vez que construye unos personajes a los que se les coge cariño y a los que entiendes perfectamente aunque cada uno tenga su forma de ser, hasta el punto que el espectador llega a tener una lucha interna sin saber a cual prefiere, pero… sólo puede ganar uno.

 “Un sabio saca más de sus enemigos que un necio de sus amigos”
Lo mejor: La sensación de velocidad, saben reflejar la emoción de las carreras como si estuviera pasando en directo, la música y la fotografía te transporta a los años 70 y sin darte cuenta te sientes como si estuvieras dentro de la carrera. Las imágenes reales de los pilotos al final de la película, es muy emocionante, además refleja la excelente interpretación de la pareja antagónica (Brühl - Hemsworth) que sabe transmitir una química especial mezcla de rivalidad-admiración.

Lo peor: El accidente sufrido por Lauda, parece real de lo bien hecho que está, da muchísima angustia. Cuando James Hunt vomita cada dos por tres, aunque forma parte del desarrollo y se entiende por estar justificado es un poco asqueroso.

Dedicatoria: Me gustaría hacer mención a la piloto de Fórmula 1, María de Villota, recientemente fallecida debido a las lesiones provocadas por un terrible accidente hace más de una año. Ella también luchó por un sueño hasta el último día y, consciente del peligro, arriesgó por verlo cumplido, lástima que nos dejara tan pronto. Siempre será un símbolo de lucha y dedicación difícil de olvidar.

-Alicia Hernández Luján-

CRÍTICA Gravity


Una repentina avalancha de restos espaciales provoca el accidente de un grupo de astronautas durante una de sus misiones de reconocimiento en la que la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock) y el experimentado astronauta Matt Kowalski (George Clooney) quedan perdidos e incomunicados en la inmensidad espacial.

Gravity nos invita a viajar por el espacio con todas las consecuencias, la manera espectacular de rodar nos envuelve en una aventura tan alucinante como sobrecogedora, tanto la cámara móvil cómo la subjetiva consiguen que formemos parte de ese viaje y sintamos la angustia y desesperación y, sobre todo, la ingravidez. Viéndola es posible experimentar sensaciones como cuando flotamos sin rumbo en el agua y nos dejamos arrastrar por la corriente dejando la voluntad al capricho de las olas o como cuando buceamos puesto que flotas elevando tu cuerpo y permaneciendo en suspensión. Es una sensación maravillosa y que la vez impone mucho respeto porque al no ser tu medio dependes del oxígeno y tus movimientos se vuelven torpes, esas sensaciones se transmiten perfectamente al presenciar esta aventura visual.

Sandra Bullock y George Clooney son Stone y Kowalski en Gravity

La película está llena de metáforas: a pesar de estar perdidos a la deriva, la Tierra está presente todo el tiempo formando parte del reparto y mostrando la espectacular belleza del planeta azul a todos los que quieran disfrutarlo, ¡qué emocionante y preciosa es la Tierra vista desde fuera! Y, gracias a Alfonso Cuarón (Hijos de los hombres) somos capaces de disfrutarla puesto que nos regala unas escenas llenas de una realidad ficticia apasionante: es el sueño hecho realidad de todos aquellos niños que un día quisimos ser astronautas.

El magnífico trabajo de Sandra Bullock desde el comienzo hasta el final permite que la realidad del personaje nos envuelva y de esa forma nos sea transmitida su historia a la vez que se va desarrollando la trama.

Kowalski alivia la tensión de Gravity con sus monólogos espaciales

También la destreza y confianza de la interpretación de George Clooney nos hace comprender dos realidades muy diferentes: es la primera misión de la doctora Stone y la última de Matt Kowalski puesto que tras esta misión se jubilará.

Mientras que la doctora Stone es parca en palabras, parece no tener nada que decir, muestra una lucha interna y Kowalski no para de hablar en todo el tiempo aunque interesante, algunas veces no resulta ser tan importante lo que tiene que decir, es transparente y dice todo lo que piensa, así consigue que su personaje rebaje la tensión dando un toque de equilibrio. No se parecen en nada y sin embargo se necesitan, se sobreponen, se superan, utilizan el ingenio, nos transmiten que cuando todo parece estar perdido, incluso cuando no solo lo parece sino que así es, a lo mejor se puede intentar alguna cosa más, y suele merecer la pena ¿por qué no intentarlo entonces?

La doctora Stone lucha por sobrevivir

La película es una sinfonía de música y de color cuando precisamente en el espacio no hay ninguna de las dos cosas, aunque los antiguos griegos estuvieran empeñados en encontrar "la música de las esferas". Se cree que no hay sonido en el espacio a pesar de que intérpretes como Mike Olfield no se rindan y sigan soñando con el sonido de los planetas en su eterna travesía. El silencio del vacío es, precisamente, algo que el director quería transmitir a toda costa y por ello aunque algunas secuencias tengan música prestad atención a cuando abren las naves y se queda todo en el silencio más absoluto, con tan solo el sonido de admiración de los asistentes a la sala de cine.

Curiosidades: La idea de la película surgió cuando el director y su hijo Jonás empezaron a pensar sobre una historia de astronautas y transbordadores. Lo que parecía imposible se convirtió en un reto que se fue materializando poco a poco hasta dar paso a esta extraordinaria película que representa la superación en todos los sentidos mientras la madre Tierra, esa que nos dio la vida, es testigo de nuestros sueños. Probablemente la inspiración surgió en uno de esos mágicos momentos que compartieron padre e hijo haciendo disparar su imaginación.

La Tierra es una poderosa presencia y un personaje más en Gravity

Nota: 9,5

Lo mejor: la presencia del planeta azul y la magnífica interpretación de Sandra Bullock.

Lo peor: algunos sustos que te dejan el corazón encogido más si cabe.


Dedicatoria: No puedo evitar acordarme de mi abuelo Felipe que me enseñó a admirar el cielo nocturno en las mágicas noches de verano y ahora de alguna forma, él forma parte de ese cielo estrellado que tanto amó.

-Alicia Hernández-

PREESTRENO Grand Piano

Grand Piano nos presenta al joven Tom Selznick (Elijah Wood), el pianista con más talento de su generación, cuando está a punto de regresar a los escenarios para dar un concierto en Chicago. Éste es un acontecimiento que acapara una gran atención mediática por varios motivos. El principal: el morbo que produce asistir a la primera representación desde su fracasada interpretación de “La Cinquette” cinco años atrás, una pieza de enorme complejidad creada por su ya fallecido maestro y mentor Patrick Godureaux (Jack Taylor); aunque también influye el hecho de que esté casado con Emma, una gran estrella de Hollywood, que organiza el evento. Y para rematar la expectación, el piano que utilizará Selznick será el del compositor, que nunca antes había salido de la mansión de este último.

Cuando el pianista consigue sobreponerse de sus miedos y subir al escenario, encuentra en la partitura un mensaje: “Falla una sola nota y morirás”. También tendrá que cumplir los deseos de un misterioso personaje (John  Cusack) que se comunica con él a través de un auricular y que, armado con un fusil, está oculto en el teatro y amenaza con matar a su mujer si abandona el escenario sin su consentimiento.

A partir de este momento nuestro protagonista tendrá que intentar salvar su pellejo y el de mujer en una frenética carrera para engañar a su vigilante y a los que le ayudan, cumpliendo con sus deseos. En esta lucha descubrirá la causa oculta por la que su vida corre peligro, un móvil que poco tiene que ver con la música.


Eugenio Mira afronta su tercer proyecto como director con un film más sólido y con una mayor proyección internacional. Tras su extraña y compleja ópera prima The birthday (2004) y  Agnosia (2010) nos encontramos con un trabajo que va a dar, sin duda, un mayor impulso a su carrera por la gran calidad del resultado final.

Nos encontramos con una película que los amantes del cine con mayúsculas no podemos perdernos. El guión de Damien Chazelle fluye como el agua entre las piedras para solventar el principal escollo que tiene la historia: ¿cómo construyes un thriller psicológico en el que el protagonista está la gran parte del tiempo tocando el piano rodeado de músicos y espectadores?

Elijah Wood, obligado a vencer el pánico escénico en Grand Piano

El sonido de la película es sobresaliente, sumergiéndonos en los ruidos que subyacen bajo la armonía de la orquesta y el piano: los murmullos del público, el bullicio del teatro... y todo para crear una atmósfera que te atrapa desde el primer momento. Como te atrapa también la magistral realización de Eugenio Mira, con unos magníficos y elegantes planos secuencia, en armonía con planos cenitales y primeros planos, que con el  excelente montaje José Luis Romeu, provocarán sin duda la fascinación del espectador en su butaca. La música original de Víctor Reyes de los títulos de crédito es una introducción perfecta e ilustrativa que da pistas, la fotografía de Unax Mendía también es reseñable.

La fotografía y la planificación del rodaje son sobresalientes en Grand Piano

Grand Piano es también una gran película gracias a las grandes interpretaciones de todo el elenco: desde los personajes principales hasta los secundarios o los extras. Elijah Wood da perfectamente el punto de fragilidad y angustia que sufre su personaje por el miedo escénico y al fracaso y más adelante a perder su vida y la de su esposa.

Está acompañado por John Cusack, al que escucharemos más que veremos, y además están respaldados por una serie de secundarios del mundo de la televisión entre los que cabe destacar a Don MacManus, como el director de orquesta, a Alex Winter, como el inquietante jefe de seguridad del evento (qué grandes momentos nos ofrece este personaje), la peculiar pareja formada por los amigos de Emma y Selznick, interpretados por Tamsin Egerton y Allen Leech, que dan un cierto toque cómico que relaja un poco la tensión, aunque son fundamentales para el desarrollo de la acción.

El piano es el coprotagonista de la película de Eugenio Mira

No podemos olvidar al enigmático Jack Taylor como Patrick Godureaux, un actor recurrente en la obra de Eugenio Mira, aunque en esta ocasión sólo aparece en varios retratos, y por supuesto al piano, al que al director utiliza como si fuera un intérprete más.

Nota: 9/10

Lo mejor: Eugenio Mira nos regala multitud de planos maestros: El plano secuencia de Selznick cuando entra en el teatro, el momento en que se corta un cuello y a continuación aparece el chelo, el primer asesinado, el plano secuencia del final que comienza en la fachada se vuelve cenital y nos lleva hacia unos personajes (que no voy a decir)...

Lo peor: El motivo por el que ocurre todo, aunque coherente se podría considerar un auténtico  macguffin.

-Juan Martos-

CRÍTICA Las brujas de Zugarramurdi

Las brujas de Zugarramurdi comienza con una escena de acción con tiros, puñetazos, empujones, patadas y persecuciones en coches que deja sin aliento. Con tal fuerza nos presenta Álex de la Iglesia (Acción mutante, La comunidad, El día de la bestia, Balada triste de trompeta) un caótico grupo de ladrones disfrazados de mimos que preparan un golpe a una de las típicas tiendas de Compro Oro de Madrid que últimamente proliferan como setas. 

Con una caracterización de los personajes increíble, vemos cómo la lían en el atraco y luego escapan al norte en una persecución alocada y estrepitosa. La fuerza de ese comienzo brutal y va dejando paso a tópicos de guerra de sexos que hacen reír, bien porque las hayamos vivido nosotros mismos, bien porque lo hemos visto en terceros. Con la excusa de las brujas, presenta a las mujeres como tales, dando a entender: que lo saben todo, que no se les puede ocultar nada y que siempre se salen con la suya. A los hombres por el contrario se les muestra como ingenuos, despistados y tontorrones: sólo se dan cuenta de lo que ha pasado cuando ya se la ha jugado alguna mujer. También hay que tener en cuenta la crítica social disfrazada de bromas y diálogos que parecen bobos, pero que dicen mucho, porque al fin y al cabo el atraco que se proponen es por estar en paro y encontrarse en una situación absolutamente insolvente. Es un escenario desesperante pero disfrazado de una historia alocada e imposible que se disfruta en determinados momentos.

Queda muy bien reflejado el centro de Madrid con su caos habitual y con los conferenciantes mesiánicos que nos avisan del fin del mundo y que hábilmente conectan con la peculiar familia de brujas que más adelante nos será presentada, además de los hombres-anuncio de compra venta de oro, personajes infantiles y demás personas en busca de recaudar algo de dinero para salir adelante. La estética de la película y escenas en movimiento ofrecen una magia especial que recuerda en algunos casos a El día de la bestia visualmente mejorada.

En la persecución nuestros personajes quedan atrapados en Zugarramurdi, una población navarra famosa por sus leyendas relacionadas con la brujería (en la cual fueron condenadas a la hoguera un grupo de mujeres acusadas de brujería por la inquisición del siglo XVII, condena repleta de mucha superstición y miedo pero pocos hechos y pruebas y que consiguió incrementar la leyenda de tales “brujas” por su posible futura venganza) y allí precisamente es cuando empieza el verdadero y absoluto caos.

Empezando por esa escena brillante de persecución de policías y ladrones en la que se introducen en un bosque y sortean montones de árboles como en La guerra de las galaxias y siguiendo por ese bar donde nada tiene sentido, ¿cómo y por qué no echaron a correr antes? Si ya con los habitantes del bar estancados en el pasado de hace veinte años, las tenderas del bar (evidentemente brujas) y las máscaras de gigantes y cabezudos que había fuera harían temblar al más cuerdo.


El caso es que aunque las pistas de locura se las dan desde el principio ellos siguen pensando en huir a Francia con su botín para empezar una vida nueva, sólo piensan en cruzar la frontera ¿lo conseguirán?

En cuanto a los personajes tenemos por una parte a los ladrones: 
  • Jose (Hugo Silva) separado y en paro, con un hijo pequeño con el que quiere huir a Francia para librarse de su mujer, se le va todo de las manos puesto que por el camino surgen muchos imprevistos.
  • Tony (Mario Casas) mujeriego y simplón en sus reflexiones, muy gracioso en su papel cuando cierra los ojos a la vez cada vez que piensa algo mínimamente profundo.
  • Taxista (Jaime Ordóñez) muy gracioso puesto que en los momentos de más tensión dice unas cosas muy ocurrentes, además este actor en su personaje es muy peculiar por su dicción perfecta e intención de darle sentido a todo.


Por el camino queda atrapado el ocupante del taxi que iba a Badajoz para sustituir a su cuñado en un trabajo y que representa una vez más la desesperación laboral de las personas hoy en día porque hasta el último momento el hombre indica y replica hasta cansarse que él lo único que quiere es ir a Badajoz, curioso que lo que quiera el hombre es ganarse la vida aunque sea por una sustitución de sólo un día y que para ello tenga que irse a 400 kilómetros y encima no lo consiga y acabe vapuleado, maltratado, lesionado y hecho polvo.

En cuanto al hijo del protagonista, al que da vida Gabriel Delgado, cuando los demás están ya cagados de miedo el crío se lo está pasando bomba, cualquier cosa antes que hacer los deberes… para que luego digan que los niños necesitan sus rutinas.
Los inspectores de policía son Secun de la Rosa y Pepón Nieto, les pasan las cosas por delante y no se dan ni cuenta, eso es muy gracioso, los pobres no dan una y acaban atrapados en las garras de las brujas.

En fin mientras se desarrollan los acontecimientos de huida se tropiezan con una amable y elegante señora de mediana edad (Carmen Maura) que busca a su madre (Terele Pávez) (previamente atropellada por el destartalado taxi donde viajan los ladrones que cada vez se van impregnando más del sinsentido en el que les envuelven los acontecimientos)… y a pesar de tener su objetivo muy claro (pasar la frontera), acaban en la casa de la mujer que, como no podía ser de otro modo está llena de brujas. Atentos a los movimientos de las brujas por los techos y paredes a la caracterización, maquillaje y peleas con coreografía espectacular.


Las brujas de Zugarramurdi, ojo al elenco que no tiene desperdicio:
  • Abuela (Terele Pávez) La abuela sin escrúpulos que hace temblar con sólo decir una palabra por su brusquedad y entonación y a la vez te ríes muchísimo puesto que siempre está por medio y fuera de lugar, es muy divertida y disfrutable.
  • Madre (Carmen Maura) La madre, Graciana, una mujer elegante y aparentemente normal y educada pero cuidado cuando aparece con su verdadero atuendo y cuando empieza a hacer sus planes como matriarca de akelarre mientras anda por el techo, miedo y risas, locura total.
  • Hija (Carolina Bang) La hija rebelde, Eva, poderosa, jovencísima y bellísima pero bastante loca, irritable, histriónica y encolerizada, la mezcla provoca enormes risotadas en determinados momentos por su impecable interpretación.
  • Nueva bruja (Macarena Gómez) La madre del niño, perfeccionista y un poco histérica y desde que se entera que el padre ha cometido el robo y que su hijo estaba presente lo deja todo para formar parte de la persecución de su marido, al principio es la “bruja” de su mujer luego las brujas de Zugarramurdi se encargan de convertirla en una bruja bruja.
  • Bruja del bar (María Barranco) anda por el bar sosteniendo un brazo humano, consigue dar miedo y sacarte la risa por lo absurdo del personaje pero que le da un toque "delaiglesiano" único: espeluznante a la vez que desternillante.
En general darán que hablar y apuesto a que el próximo Halloween muchos disfraces serán de Las brujas de Zugarramurdi.


Otros personajes del entorno de las brujas:
  • Las brujas travestidas de la cena (Carlos Areces y Santiago Segura) que le dan el toque de simpatía a tan singular encuentro.
  • El del bar (Enrique Villén) es como un niño grande, participa en las actividades de las brujas, la cena, el aquelarre, etc. y a pesar de ser un hombre no cuenta en los planes de las brujas porque forma parte de su familia matriarcal.
  • El hermano de Eva (Jaime Botet) Encerrado y encadenado desde niño es el guía, ayudante ante los problemas.

Nota: 6’3/10

Lo mejor: La Gran Madre, monstrua gigante que come gente, con caderas y senos desmesurados, figura que es adorada por el resto de brujas, esa Venus gigantesca cuyos logrados movimientos sorprende sin lugar a dudas, seguro que no pasa desapercibido aquí ni fuera de España puesto que por su originalidad nos deja boquiabiertos.

Lo peor: La coherencia de la película, no se encuentra el sentido final tan solo nos preparan para una segunda parte posiblemente más loca y divertida que ésta. La parte física y estética está muy lograda pero la parte espiritual no queda del todo plasmada, no se sabe nada de las brujas, no hay alusiones a las leyendas o a la magia. en algunos momentos tampoco se entiende por qué los personajes hacen las cosas que hacen, a lo mejor forma parte del juego porque al fin y al cabo es una comedia y las risas están aseguradas.

Te gustará si... buscas diversión y aventura y no algo más allá porque la película en cierto modo es un: "oye que me has pisado"; "qué va, qué va, ¡eres tú el que ha puesto el pie debajo!".

-Alicia Hernández-