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ESE OTRO CINE: La bestia en calor

La bestia en calor es una película italiana, títulada originalmente como La bestia en calore, aunque también se la conoce como SS Hell Camp, SS Experiment Part II, The Beast in Heat, Horrifying of the SS Last Days... Dirigida por Luigi Batzella en 1977 y prohibida en Reino Unido por ser calificada como "nasty video".

La película transcurre en plena Segunda Guerra Mundial (en concreto en los últimos días del tercer Reich) donde los seguidores de Hitler se habían alejado de tal manera de lo humano, que en su propio endiosamiento mental solamente podrían dar vida a un aborto semejante como “la bestia”; fruto y reflejo de la expresión de sus monstruosas y estúpidas ideas.

Para poder “degustar” algo en la película (que tiene fama de ser una de las peores películas que jamás se ha hecho) tendríamos que ignorar ciertos detalles como:
  1. Los decorados: quitando una jaula, un laboratorio, y un pueblo (debido a su bajo presupuesto), todas las escenas de guerra que aparecen son de otras películas. Esto no está hecho de manera que escape a los ojos del espectador, si no que al no coincidir los colores en ambos filmes (las escenas de guerra seguramente sacadas de una película de los cincuenta) se crea una chapuza de grandes magnitudes.
  2. El argumento: la parte de los experimentos nazis y la utilización de esta “bestia” como modelo máximo de tortura es aceptable, lo que no lo es tanto son las forzadas inclusiones de erotismo en toda la película, propias de la época (1977), donde una “cachonda” a la par que cruel y sádica Macha Magall se va alejando cada vez más de su papel de médico para acercarse al de dominatrix.
  3. Los actores: a cual peor y siempre dando la sensación de que no había dinero para cinta ni para repetir ni una sola toma. Los primeros planos son dignos de carcajadas y la aparición de “la bestia”, la estrella principal, todo un poema. Al ser una especie de amalgama entre un mono-humano-conejo en celo, es inagotable en el acto sexual y un cruel violador; aunque si analizamos las imágenes detenidamente no llega a consumar ni una sola vez por la mezcla entre su enorme impotencia y falta de tino (no voy a dar más detalles).



La falta de verosimilitud de la cinta es apreciable desde el minuto uno y los experimentos cuestionables. Por ejemplo, que una simple vacuna sea capaz de crear un “arma” que lo que hace es la anulación del ser humano con todas sus capacidades como la del habla, el caminar erguido y le dote de cierto retraso mental. La doctora protagonista Ellen Kratsch, parece habérsela inyectado también cuando practica felaciones como medios de tortura, quedándose extrañada cuando los prisioneros no hablan, ¡y qué esperaba! La trama es muy pobre, a excepción de un grupo de la resistencia que vuela un puente y alguna que otra escena de sexo, la cinta no da más de sí.


Lo destacable de la película es que la aparición de “la bestia” tiene cierta originalidad y habría que felicitar al director de casting por haber seleccionado a este “actor” Salvattore Baccaro, que supongo no fue fácil de conseguir por su aspecto, aunque en cuanto a la interpretación un mono de verdad podría haberlo hecho mejor…

Otro aspecto reseñable dentro del argumento es que en la época que se rodó (años setenta) los vellos púbicos eran abundantes y este sujeto se anticipaba a las modas que vendrían y los arrancaba de cuajo; no como Luis Escobar en La escopeta nacional para guardarlos de recuerdo en frasquitos sino para hacer pequeñas catas. Supongo que finalmente tendría problemas de bolas de pelo como los gatos...


El final de la película puede considerarse moralizante (ay, el karma), las violaciones de las que la doctora tanto habría disfrutado ahora las sufrirá en sus carnes ganando el bien sobre el mal que encerrará a esos dos monstruos lujuriosos en la misma jaula.

En definitiva, si estás leyendo esto y no conocías esta obra recomiendo que, aunque sólo sea por curiosidad, se vea una vez en la vida (pero sólo una).

-Pedro P. Blanco-

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